Una prueba de sangre logra detectar hasta ocho tipo de cáncer

“La idea es: tú das sangre y obtienes resultados”, Nickolas Papadopoulos.

Un equipo de científicos han desarrollado una prueba de sangre no invasiva que puede detectar signos de ocho tipos de cáncer mucho antes de que surjan los síntomas de la enfermedad, ayudando así a salvar innumerables vidas.

Se trata de un nuevo análisis de sangre innovador en la lucha contra el cáncer, que determinará también en qué parte del cuerpo de una persona se encuentra.

Los investigadores de esta prueba de sangre no invasiva, afirman que puede detectar una variedad de cánceres a la vez: cáncer de ovario, hígado, estómago, páncreas, esófago, colon, pulmón y mama.

Se trata de ocho cánceres responsables de más del 60% de las muertes por esta enfermedad en Estados Unidos.

“Hemos elegido estos ocho tipos de tumores porque juntos suman más del 60% de las muertes por cáncer y porque, para cinco de ellos, no hay ninguna prueba de cribado disponible”, declara Nickolas Papadopoulos, profesor de oncología y patología en Johns Hopkins, quien dirigió el trabajo.  “En principio, el test se puede aplicar a otros tipos de cáncer en el futuro”.

Ha demostrado ser eficaz para detectar cánceres, como los cánceres de ovario, hígado, estómago, páncreas y esófago que actualmente no tienen pruebas de detección y que a menudo provocan pocos o ningún síntoma hasta que la enfermedad está muy avanzada, lo que a menudo significa la muerte del paciente.

La prueba fue capaz de detectar tumores alrededor del 70% antes de que los cánceres se diseminaran, dando a los pacientes la mejor posibilidad de combatir la enfermedad.

CancerSEEK, que es el nombre con el que se ha apodado a la prueba, funciona buscando ADN mutado que se vierte en la sangre y biomarcadores de proteínas asociados con cáncer de intestino, mama, hígado, pulmón, esófago, ovario, páncreas y estómago y se basa en 30 años de investigación, se basa en dos señales de que una persona puede albergar cáncer.

Con los riesgos de cáncer aumentando a partir de la edad de 50 años, la prueba sería más importante para las personas mayores, pero también para las personas más jóvenes, cuyas historias familiares podrían ponerlos en una categoría de alto riesgo.

El test se ha puesto a prueba con muestras de 1.005 pacientes que habían sido diagnosticados de cáncer previamente pero que no tenían metástasis. La eficacia de CancerSEEK varió ampliamente según el cáncer: detectó el 98% de los cánceres de ovario, pero solo el 33% de los casos de cáncer de mama1. Pudo identificar el órgano en el que la enfermedad había echado raíces en aproximadamente el 63% de los pacientes. Sin embargo, la prueba se desempeñó mejor en los cánceres de etapa tardía que en los anteriores, encontrando el 78% de la enfermedad en etapa III frente al 43% de los tumores en etapa I.

“Sé que mucha gente dirá que esta sensibilidad no es lo suficientemente buena, pero para los cinco tipos de tumores que actualmente no tienen ninguna prueba, pasar de cero posibilidades de detección a lo que hicimos es un muy buen comienzo”, dijo Papadopoulos.

También vale la pena señalar que cuando los investigadores realizaron la prueba en 812 muestras de sangre de control sanas, solo vieron siete resultados falsos positivos.

“La especificidad muy alta fue esencial porque los resultados falsos positivos pueden someter a los pacientes a exámenes y procedimientos de seguimiento invasivos innecesarios para confirmar la presencia de cáncer”, dijo Kenneth Kinzler, profesor de oncología en Johns Hopkins que también trabajó en el estudio.

CancerSEEK aún no está disponible para el público, y probablemente no lo esté hasta dentro de un año o más, dijo Papadopoulos. Aunque el objetivo de los investigadores es que la detección precoz del cáncer se llegue a hacer en controles rutinarios como los análisis de colesterol actuales.

El precio podría estar por debajo de los 500 dólares según sus los investigadores, que se trata de una cifra inferior a las pruebas para un solo tipo de tumor como la colonoscopia.

La prueba, desarrollada por investigadores de la Universidad Johns Hopkins en los Estados Unidos, fue publicada en la revista Science.

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