El país donde vives sigue siendo más importante que tu genética en salud

El cáncer sigue siendo uno de los desafíos sanitarios más complejos a nivel mundial.

El programa CONCORD se ha convertido en el estándar para las comparaciones internacionales de supervivencia contra el cáncer. Además, el programa, analiza si las políticas de control del cáncer están siendo eficaces o no.

El programa CONCORD estableció la vigilancia mundial a largo plazo de la supervivencia del cáncer por primera vez en 2015, publicando tendencias de supervivencia durante los 15 años : entre1995 y 2009 con datos de más de 25 millones de pacientes diagnosticados con uno de los 10 cánceres comunes que representaban el 63% de la carga mundial de cáncer.

Los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. describieron a CONCORD-2 como el comienzo de la vigilancia global de la supervivencia del cáncer, con estimaciones de supervivencia “que se pueden comparar para que los científicos puedan comenzar a determinar por qué la supervivencia difiere entre países.”

El último estudio de este programa: CONCORD-3, publicado el 30 de enero, incluye a más de a más de 37 millones de pacientes que fueron diagnosticados durante 2000-2014 con uno de los 18 tipos o grupos de cáncer que colectivamente representan el 75% de la carga mundial de cáncer: esófago, estómago, colon, recto, hígado, páncreas, pulmón, mama (en mujeres), cérvix, ovario, próstata, y melanoma cutáneo en adultos; y tumores cerebrales, leucemias, y linfomas en adultos y niños.

Los resultados son muy esperanzadores ya que la supervivencia no para de crecer, incluso para los cánceres más complicados, pero el crecimiento se concentra sobre todo entre pacientes ricos.

Este estudio concluye afirmando que la supervivencia al cáncer mejora año tras año, pero que lo hace más en unos países que en otros. Las mejores cifras se encuentran en los países más desarrollados, la supervivencia neta a 5 años permanece entre las más altas en los Estados Unidos y Canadá, en Australia y Nueva Zelanda, y en Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia.

En España, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), más de la mitad de todas la personas a las que se les diagnostica cáncer lo superan. Algunos ejemplos los encontramos aquí: la supervivencia cinco años después del diagnóstico ha pasado del 56% al 63% en los pacientes de cáncer de colon y del 21% al 27% en los de tumores cerebrales.

Pero, aunque hace años que el cáncer dejó de ser una sentencia de muerte incluso en los países más pobres, las diferencias internacionales son muy amplias, por ejemplo, la supervivencia a los cinco años de un niño diagnosticado con un tumor cerebral es del 36% en México, del 66% en España y del 80% en Suecia; la del cáncer de mama en EEUU está por encima del 90% frente al 66% de la India; y la de la leucemia lindoblástica en Finlandia está en el 95% frente al 49,8% de Ecuador.

Los autores del estudio hablan de “oncoplutocracia”; es decir, un dinámica social y sanitaria por la que los grandes esfuerzos de investigación y desarrollo clínico acaban beneficiando solo a los pacientes ricos.

“Podemos utilizar el neologismo oncoplutocracia, creado por el profesor Sullivan, para resumir la idea de que los pacientes ricos tienen un mejor pronóstico y que las diferencias en el resultado de un cáncer son cada vez mayores, como también lo son las diferencias en los ingresos económicos, tanto entre unos países y otros como entre unos ciudadanos y otros dentro del mismo país”, denuncia la epidemióloga Claudia Allemani, profesora de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

Acabar con la oncoplutocracia será uno de los retos para los próximos años.

CONCORD-3 incluye datos de 322 registros de cáncer en 71 países y territorios. Cubre una población de casi mil millones de personas.

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