Cáncer de mama, cada día mejor pronóstico

La situación del cáncer de mama actualmente es muy esperanzadora. El cáncer de mama es más frecuente en mujeres, pero también se dan casos en los hombres, aunque en menor medida.

Entre las mujeres es el tumor más frecuente y el que presenta una mayor mortalidad en el mundo, debido al diagnóstico y tratamiento tardío que se realiza, fundamentalmente, en países en vías de desarrollo. De hecho, existe una gran diferencia en la supervivencia a los 5 años según sea el lugar donde vive la paciente que lo padece. En países desarrollados, esta supervivencia llega al 80% mientras que en los países menos desarrollados es tan solo del 40%. Las diferencias en cuanto a la inversión en recursos e infraestructuras dedicadas al diagnóstico precoz y el tratamiento marcan la diferencia.

Es una enfermedad que afecta sobre todo a mujeres mayores de 50 años, siendo muy poco frecuente antes de los 20. La incidencia (casos nuevos) del cáncer de mama en España en 2015 fue de 27.747 nuevos casos, produciéndose 117 casos por cada 100.000 personas al año.
En cuanto a la prevalencia (casos nuevos y antiguos), dada su baja mortalidad, es grande; en diciembre de 2012 el número de mujeres que se habían diagnosticado, en los últimos 5 años en España, era de 516 casos por cada 100.000 mujeres. Lo que representa un total de más de 104.000 mujeres. A mayor supervivencia, mayor prevalencia.

La supervivencia va a depender de la incidencia (casos nuevos de cáncer de mama), los factores de riesgo individuales de cada persona, el tipo de tumor, el estadio del tumor en el momento en que se diagnostica, el tratamiento administrado y la respuesta individual de cada tumor al tratamiento. La supervivencia en nuestro país por cáncer de mama es similar a la de los países de nuestro entorno. En 2014 en España fallecieron 6.213 mujeres por cáncer de mama, a una edad media de unos 77,8 años.

La edad de la mujer es el principal factor de riesgo (no modificable) para padecer la enfermedad, el riesgo aumenta a partir de los 35 años y se estabiliza cuando se instaura la menopausia, a partir de los 55 años aproximadamente.

Es más frecuente en mujeres que no tienen hijos, en mujeres solteras que en casadas, en aquellas que han tenido la primera menstruación a una edad precoz; y en las que han tenido el primer embarazo después de los 30 años. El consumo de anticonceptivos y las terapias de sustitución de estrógenos, junto a ciertos hábitos en los estilos de vida como la dieta rica en grasas, pobre en fibra y la obesidad y el sobrepeso pueden ser parte del problema. Otras asociaciones observadas incluyen una mayor frecuencia de la enfermedad en pacientes con antecedentes de depresión, consumo de alcohol, falta de vitamina D y de exposición al sol. El riesgo se dispara en los años previos a la menopausia y disminuye tras ésta.

Por otro lado, este tipo de tumor es menos frecuente en las mujeres que han tenido varios hijos, especialmente si los primeros partos fueron antes de los 20 años, y en aquellas que han dado lactancia a sus hijos.

También se ha descrito que determinados tumores benignos de la mama aumentan el riesgo de malignización por lo que deben ser evaluados rápidamente por el médico. Además, padecer un carcinoma en una mama aumenta cuatro veces el riesgo de presentar cáncer en la otra mama.
El riesgo aumenta cuando hay casos de este tipo de cáncer en familiares cercanos. El papel de los genes está claramente establecido. Ser portador del gen de susceptibilidad al cáncer de mama (BRCA-1 y BRCA-2) es un riesgo importante, ya que en determinadas situaciones ambientales se facilita su expresión, llegando a ser responsable del 5 al 10% de los canceres de mama. Este gen es transmitido por los padres y madres a la siguiente generación. El riesgo de la mujer es unas cien veces mayor que en el hombre.

Hay dos elementos clave en el diagnóstico precoz: la autoexploración periódica y frecuente por parte de la propia mujer, y la realización de mamografías. El mejor momento para realizar la autoexploración es de 3 a 5 días después del comienzo de la menstruación, al estar las mamas menos sensibles en ese periodo. Si ha llegado ya la menopausia, se debería realizar el mismo día todos los meses. En cuanto a las mamografías, hoy en día se recomienda su realización cada 1-2 años en mujeres entre los 50 y los 65 años. Aunque en algunos países se está recomendando ya a las mujeres entre los 45 y los 69 años.

David Martínez
Médico. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Colaborador de Opensalud.

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